
¿Alguna vez te has lamentado porque has olvidado gran parte de lo que ya habías leído y aprendido que por ejemplo, es lo que pasa con gran parte de todo lo que aprendimos en los años que asistimos a la escuela?
O seguramente, también, alguna vez has deseado que ojalá tuvieras la capacidad de recordar TODO lo que has aprendido y te has sentido abrumado por TODO lo que has olvidado.
¿Te han pasado estas ideas por la mente?
Bueno, pues los estudiosos del cerebro humano nos dicen que, si no fuéramos capaces de olvidar, tampoco seríamos capaces de jerarquizar ni de reconocer o diferenciar lo que es importante, lo que es significativo, de lo que es trivial o secundario.
Y ahí está parte del misterio.
Fíjate, uno de los motivos por los que el cerebro necesita olvidar, es porque ese es el mecanismo o el filtro con el que cuenta para reconocer lo que es importante.
Recordamos lo significativo, lo que nos ocurre en fechas conmemorativas; las escenas de una película que vimos o los pasajes o párrafos de un texto leímos y que nos han marcado o nos han dejado algo inolvidable.
Es cierto, que ha habido casos de seres humanos que no olvidan nada. Incluso en nuestras clases de Lectura de Excelencia hablamos de un caso real, verídico, de un lector fuera de serie.
Imagina, él era capaz de enfocar y leer dos páginas del libro al mismo tiempo, veía una página con cada ojo y, además podía recordar (según los reportes) el 98% de lo que leía.
Es decir, su memoria parecía un tremendo disco duro.
Pero sabes algo, él no podía tomar la decisión o identificar el momento adecuado para cruzar una calle en pleno tráfico.
Su cerebro era incapaz de reconocer patrones o jerarquizar información.
Todo lo retenía, porque para él cualquier dato (por trivial que fuera) tenía el mismo valor, así que todo lo recordaba.
Seguro que, con esta información, ya estás identificando el valor que tiene el olvido.
Tu cerebro, igual que el de todos, es un gran filtro y esa cualidad que tiene de olvidar o de ignorar un montón de datos es la contraparte de la capacidad que tenemos para reconocer, retener y organizar información a partir de categorías y jerarquías, y eso nos permite orientarnos en el mundo.
Nos permite saber qué es valioso y qué no.
Así que una de las propuestas que nosotros hacemos a nuestros estudiantes, dado que es imposible NO olvidar y en última instancia, como ya viste, tampoco es deseable.
Lo que nosotros decimos y enseñamos, es que te vuelvas experto en reconocer, categorizar, jerarquizar y diferenciar la información relevante, de la trivial o secundaria.
Y que una vez que ya detectaste lo que es significativo en un documento, en una clase o en una conferencia, cuentes con estrategias para retenerlo.
Como conclusión: lo malo no es olvidar, lo complicado es que no cuentes con estrategias que te permitan reconocer la información significativa y te distraigas con información secundaria.
Y justo, justo ahí, en el aprendizaje de esas estrategias es donde podemos ayudarte.