
De pequeño uno de los superhéroes que más me gustaba era Flash, lo vi como todos por televisión (porque aún no existía la Internet) y recuerdo que lo primero que llamó mi atención fue el traje rojo y su insignia de rayo y aunque también había otros personajes interesantes e incluso (podríamos decir que) más poderosos, a mí me llamaba la atención su habilidad de moverse a una súper velocidad; su precisión y con ello su capacidad para llegar a lugares remotos en cuestión de segundos.
Y entonces venían a mi cabeza ideas sobre lo que yo podría hacer con esa misma habilidad.
Por ejemplo, se me ocurría:
- Cómo sería el salir del salón de clases sin darle tiempo a la maestra de atraparme
- y en ese mismo instante comprar un dulce y volver al salón
- o ser el más veloz al jugar en el recreo
- o como todo súper héroe, detener en seco al típico niño que disfrutaba molestando a los demás, cual si fuera el villano en turno.
Así que imaginaba qué podría hacer si fuera súper veloz.
Con el tiempo, uno va creciendo y como ustedes saben, las aventuras y los personajes interesantes también cambian para nosotros
Así que, tras una plática con un maestro supe del famoso personaje: Sherlock Holmes. Esa platica me dejó con una idea distinta en mi mente.
Por primera vez el héroe de la historia no tenía que ver con músculos, ni con habilidades tremendas para las armas o el combate, no.
Sherlock era distinto, era un héroe que se salía de los estereotipos
Era un personaje sagaz y observador que podía aclarar cualquier misterio gracias a su poder de deducción y a su enorme habilidad para detectar pistas.
Con el tiempo me olvidé de aquellos personajes y no pensé que en mi labor como docente me encontraría hablando de ellos.
Porque resulta que ahora me dedico a enseñar a mis alumnos cómo descubrir y utilizar súper poderes.
Poderes que están en el cerebro humano, que por alguna razón, las escuelas no hablan de ellos y menos aún, nos dicen que podemos utilizarlos.
Porque resulta que los rasgos de velocidad y de deducción, que te acabo de platicar, ya están en tu cerebro.
Sí estamos hechos para leer rápido y con una comprensión lectora óptima
Si eres de los que creen (como muchos) que eres mala o malo para leer, que eso de la lectura a ti no se te da.
Es porque tal vez no sabes que tu cerebro es capaz de procesar a una velocidad de flash entre 600 y 1000 palabras por minuto.
Y sé que de seguro lo has experimentado en ese diálogo interno que todos llevamos en nuestra cabeza
Por ejemplo, cuando se nos ocurren ideas que se atropellan unas a otras y queremos expresarlas en voz alta y queremos platicar dos o tres ideas distintas al mismo tiempo y nos sentimos abrumados porque no alcanzamos a pronunciarlas a la misma velocidad que las pensamos.
O también podemos reconocer este tema de la velocidad cuando aprendemos que nuestro cerebro es capaz de reconocer y leer mentalmente una frase o una idea, en cuestión de milisegundos.
Y lo mismo ocurre con la capacidad que tenemos para inferir (que es el súper poder que hizo famoso al gran Sherlock).
O acaso no crees que cualquier ser humano nace con la capacidad de jerarquizar información y de activar sus saberes previos para conectarlos con las situaciones que se le presentan en su vida cotidiana.
¿Y qué crees? Todo esto que te acabo de platicar ni siquiera te lo tienen que enseñar.
Todos los seres humanos nacemos con estas capacidades, ya están en tu cerebro.
Seguro que tu cerebro es capaz de reconocer y comprender frases en milisegundos, de generar inferencias o deducir algo a partir de información significativa.
Por eso es posible que leas y comprendas al triple o cuádruple de velocidad, porque tu cerebro ya está capacitado para procesar y comprender información a ese ritmo.
Todo cerebro humano es capaz de reconocer pistas, de categorizar y jerarquizar ideas, de procesar en sus pensamientos (como mínimo 600 palabras por minuto) y lo haces todo el tiempo.
Así que, si crees que eres mala o malo para leer, es porque no te has enterado o no te han enseñado como funciona tu cerebro.
Por eso, lo más satisfactorio de mi trabajo es cuando veo el rostro de alguien que aprende a utilizar sus capacidades en favor de su desarrollo.
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